
Fracturada la inocencia, la ceguera es la salida. Subterfugio de esperanza que dialoga con los muertos. Alimento de sus pasos, sortilegio de emociones, al amparo de unas teclas sobreviven los silencios.
Se apacigua la mirada arrancando de los gestos. El abrazo es un asilo esquivado por el miedo. Se disfraza de apariencias, hace trueque con la vida. Pide crédito a la risa sollozando en la penumbra.
Habitante provisorio de un borrador andante que asimila la explosiva necesidad de traducirse, sin mediar intérpretes ni videntes, sino la libertad de una muñeca zurda que se desplaza sin pausas ni interrogantes que busca lo que no encuentra y tropieza con lo impensado.
Se apacigua la mirada arrancando de los gestos. El abrazo es un asilo esquivado por el miedo. Se disfraza de apariencias, hace trueque con la vida. Pide crédito a la risa sollozando en la penumbra.
Habitante provisorio de un borrador andante que asimila la explosiva necesidad de traducirse, sin mediar intérpretes ni videntes, sino la libertad de una muñeca zurda que se desplaza sin pausas ni interrogantes que busca lo que no encuentra y tropieza con lo impensado.
Anita
No hay comentarios.:
Publicar un comentario