
Un rascacielos vulnerable a los sismos
Un detonante de palabras letales
Un estruendo en mis oídos ya gastados.
He dormido más de lo deseado
He vociferado a la quietud del viento
He emancipado mis tobillos ambulantes
He llorado un luto que aun no nace.
He transformado las llamas en cenizas
He negociado amaneceres sin retorno
He contemplado el desvanecimiento al llegar la noche
Y he sucumbido a los sueños que ya no viajan.

