domingo, diciembre 31, 2006


Suelen gustarnos los silencios cuando vienen acompañados de música y sueños, pero cuando estos viajeros llegan con unas maletas cargadas de equipaje, inmediatamente nos damos cuenta que su visita no será pasajera.

Llega el último día de este año silencioso, y lo hace lleno de preguntas, repasos, respuestas inesperadas, nostalgias, reencuentros, hallazgos, esperanza, temores, sueños, ansias, deseos, tristezas.

Ya no es sólo la mujer la que repasa su historia reciente; también lo hace la madre, la hija, la hermana, la tía, la trabajadora social,la profe, la niña, la adulta, la soñadora empedernida, la amante, la esposa, la amiga y también lo hace aquella mujer que solía exigirse más de la cuenta y que mira ese tiempo con displicencia, pero también con alegría.

Cada nuevo año me sorprende distinta, ya no sé si mejor ni peor, pero distinta.

El hallazgo más importante de este año 2006 y que puedo compartir sin sonrojar, es que he derribado tremendo mito en mi vida; y es que solía pensar y afirmar que mi sensibilidad me hacía una mujer frágil y descubrí en mi una mujer fuerte, capaz de sobreponerse a varias hecatombes internas y tempestades de viento y arena que me dejaron herida es verdad....pero viva.

Soporté el peso de mi compañía este invierno, la dualidad del día y la noche que traían las dos caras de una misma moneda. La realidad que se vive en el escenario y detrás de él, la risa y el llanto, la prisa y la calma y la convicción de que en ambos escenarios converge la intensidad de quien se siente viva y por sobre todo; MUJER.

Yo no creo en esa frase que dice “año nuevo, vida nueva”, eso que el año 2006 me hizo feliz y lo que me entristeció sigue estando presente en este nuevo año que se inicia, así que al diablo con eso de “año nuevo....” la vida se construye todos los días y se hace en función de los aciertos y los errores cometidos, los que no se descubren de la noche a la mañana, pero los que en mi caso al menos se han hecho acompañar de silencios prolongados, profundas conversaciones introspectivas, muchas sesiones de humedad en el rostro, música para el alma, imágenes capaces de reflejar las sensaciones vividas, pájaros nocturnos dispuestos a presenciar la transformación de la alondra que entra en el túnel vestida de día y sale con su traje gris noche.

Yo no sé si la llegada de un nuevo año sea motivo de celebración, pero como no soy ermitaña y tengo gente que si desea celebrar el inicio de este nuevo año....allí estaré.

domingo, diciembre 17, 2006

Me sacude la indiferencia


Me detuve un instante a observar aquella mujer que deambulaba como si la vida misma se escurriera entre sus pasos. Su rostro desencajado me paralizó por un segundo. De pronto vi desprenderse entre sus ropas decenas de niñas pequeñas de diferentes edades que caían agonizantes y desaparecían al estrellarse contra el suelo.

A medida que esto ocurría su rostro iba llenándose de arrugas y su mirada iba perdiendo brillo hasta volverse gris. Mientras yo permanecía atónita mirando este espectáculo la gente pasaba por su lado sin verla.

La indiferencia en vez de paralizarme me sacudió. Me saqué la manta y me ofrecí para ayudarla. Me miró y dijo –este mundo no está hecho para niñas-mujeres, se castiga la indefinición-.

Pasaron los años, y la imagen de esa niña-mujer-anciana aún sacude mi conciencia.

sábado, diciembre 09, 2006

Capítulo XII de XII


Los sonidos parecían ecos en un cuerpo lleno de añoranzas. Imposible que el llanto no vaciara los dolores añejos. Descendieron de aquella estación del pasado los recuerdos acompañados de nostalgia. El reencuentro con la vida suele anunciar la proximidad de la muerte.

El pasado se escabulle una vez más, una puerta se cierra dejando una estela de mensajes inconclusos. El silencio obliga a callar. Huele a tierra mojada la corteza de este árbol. Con la esperanza fracturada decide borrar sus huellas. La calle desconoce al fantasma que la habita y mientras tanto, en algún lugar alguien escribe el último capítulo de un libro esperando que un humanizado lector desnude una a una sus sugerentes hojas.

viernes, diciembre 08, 2006

Atrapada por el insomnio y sus secuaces


Cuando los pensamientos irrumpen como cascadas en medio de la noche no hay forma de detenerlos y ahí quedamos, como una lámpara prendida en la conciencia misma. A ratos intentamos usar el viejo truco de contar ovejas, pero nada resulta. Vuelven presurosas las inoportunas cavilaciones.

En medio de la nada se decide dialogar con aquellas confesiones que alteran nuestros sueños, intentado comprender porque prefieren la noche y no el día para dar rienda suelta a ese monólogo berborreico del que es objeto el pensamiento.

Se suele descubrir que han elegido la noche dado que durante el día no le prestamos atención a la conciencia y actuamos y dirigimos nuestros pasos sin escuchar muchas veces los sabios consejos del “pepe grillo” al que damos manotazos e intentamos pisar mientras caminamos a riesgo de acabar con su inagotable vida.

Ya no sé si es mi amigo este entrometido.

sábado, diciembre 02, 2006

Sólo preguntas esta noche


Que sucede cuando la cordura decide volar con alas propias. Cuando no obedece órdenes ni súplicas. Cuando la razón deja de gobernar y comienza el desacato más primitivo.

Que sucede si la paciencia deja de esperar y la impaciencia es consumida por los impulsos repentinos.

Que sucede si la batalla se da por perdida antes de que se produzca el conflicto y si de pronto el raciocinio se declara en perfecta rebeldía.

Que sucede si en el más completo anonimato despojamos las ropas que nos cubren de sensatez y le pedimos a la locura nos comparta de su elixir tan sólo un instante.

¿No es la vida un tránsito entre la inmadurez y la sensatez?. ¿No es acaso la adultez sinónimo de inmadurez y la sensatez cosa de niños?. ¿Cuándo se está más preso de la locura?. No es acaso maravilloso observar la inocencia de quienes aún no conocen los conceptos que deben dominar nuestros actos.

¿Quiénes son los cuerdos y quiénes son los locos en esta plataforma que llamamos vida? ¿Quiénes los sensatos y quienes los desquiciados?, ¿Quiénes los niños y quiénes los adultos?.¿Quiénes los buenos y quiénes los malos?.

Vivimos atrapados en un mundo donde no hay matices, sólo existe el blanco y el negro, el bueno y el malo, el cuerdo y el loco. No hay tiempo para indefiniciones ni ambigüedades. No hay tiempo para arrepentimientos. No hay forma de retroceder.