
Soy la palabra que sorprendida a solas quiso por fin escribirse
sábado, septiembre 29, 2007
jueves, septiembre 20, 2007
La caracola emitiría con su eco oceánico la voz cuerda de la gravidez que hace 18 años comenzó a gestarse
La vida va tejiendo cual telaraña esta madeja enredada que asimila un cabello rebelde que anuda soplidos y arremete con fuerza de oleaje descerrajado sobre este cuerpo extraviado y frío.
Pequeñas corrientes marinas ahuyentan la bandada que ordenada y obediente había trazado su viaje. Un huracán violento las dejó extraviadas, asustadas e indefensas. Cada gaviota deberá aprender a caminar sin la brújula que acompañaba cada cambio de estación.
Con las alas rotas, la mirada extraviada, la brújula perdida y la esperanza fracturada asomaba su cabellera desordenada y recordaba que en aquella bandada disgregada había una pequeña cría transformada en hembra que alguna vez creció en su vientre, que entre caracolas submarinas emitía el sonido que sólo ellas dos podían escuchar.
La caracola emitiría con su eco oceánico la voz cuerda de la gravidez que hace 18 años comenzó a gestarse.
Pequeñas corrientes marinas ahuyentan la bandada que ordenada y obediente había trazado su viaje. Un huracán violento las dejó extraviadas, asustadas e indefensas. Cada gaviota deberá aprender a caminar sin la brújula que acompañaba cada cambio de estación.
Con las alas rotas, la mirada extraviada, la brújula perdida y la esperanza fracturada asomaba su cabellera desordenada y recordaba que en aquella bandada disgregada había una pequeña cría transformada en hembra que alguna vez creció en su vientre, que entre caracolas submarinas emitía el sonido que sólo ellas dos podían escuchar.
La caracola emitiría con su eco oceánico la voz cuerda de la gravidez que hace 18 años comenzó a gestarse.
viernes, septiembre 14, 2007
No he elegido el claustro, él me ha adoptado a mí

No he elegido el claustro, él me ha adoptado a mí
Hasta ayer las paredes de mi habitación eran de color amarillo
Hoy un color grisáceo ha teñido aquellos muros.
Las paredes no se calman al escuchar mi voz
Ahora se agitan y no hay forma de apaciguar su desvelo.
El amanecer me sorprende fijando la vista en la niebla
Ayer: miedo. Hoy: pánico
Murmura la madrugada un frío intenso,
No sólo el cuerpo se paraliza, también el pecho.
Decido salir de ese estado
Me visto de desconfianza y salgo a la calle
Me disfrazo de coraje, pero nadie me cree
Nunca he sido buena para mentir.
Intento entender los códigos humanos de la justicia
Este mundo adulto que cada día comprendo menos
Envejezco aferrándome a una niñez perdida
Único baluarte que me devolverá la cordura.
Hasta ayer las paredes de mi habitación eran de color amarillo
Hoy un color grisáceo ha teñido aquellos muros.
Las paredes no se calman al escuchar mi voz
Ahora se agitan y no hay forma de apaciguar su desvelo.
El amanecer me sorprende fijando la vista en la niebla
Ayer: miedo. Hoy: pánico
Murmura la madrugada un frío intenso,
No sólo el cuerpo se paraliza, también el pecho.
Decido salir de ese estado
Me visto de desconfianza y salgo a la calle
Me disfrazo de coraje, pero nadie me cree
Nunca he sido buena para mentir.
Intento entender los códigos humanos de la justicia
Este mundo adulto que cada día comprendo menos
Envejezco aferrándome a una niñez perdida
Único baluarte que me devolverá la cordura.
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