jueves, agosto 30, 2012

Diamante - Jorge Fandermole

Me han regalado un diamante
y no se qué hacer con tanta luz;
abro mi mano un instante
y brilla hasta el cielo limpiando el azul.
es sobre todas las cosas
mi piedra preciosa invisible en su faz
y en el envés transparente
su forma latente se vuelve real.

Quién sabe por qué misterio
elige mi pecho para anidar;
de qué incendiado silencio vendrá,
de qué punto del mapa estelar.
me agujereó la camisa
marcándome adentro su cronicidad,
su pulsar de lejanía
con relojería de puro cristal.

Ahora voy ya sin aliento
planeando en el viento llevándolo al mar.
Voy a arrojarlo a la espuma
entre el agua y la duna y a verlo brillar.
No puedo llevar conmigo
este brillo cautivo, esta piedra lunar;
en mi campo oscurecido
su luz de infinito no puede durar;
y él fulgura, fulgura,
y me ciega su precioso don;
fulgura, criatura,
libre de la noche de mi corazón.

A veces llega del cielo
un presente que nunca nadie previó;
pero existe uno tan bello
del que no quisiera tomar posesión.
Vino su luz del vacío
y me duele ponerlo de nuevo a viajar;
este regalo tardío
no puede ser mío sino del azar.

Ahora voy ya sin aliento
planeando en el viento llevándolo al mar.
Voy a arrojarlo a la espuma
entre el agua y la duna y a verlo brillar.
No puedo llevar conmigo
este brillo cautivo, esta piedra lunar;
en mi campo oscurecido
su luz de infinito no puede durar;
y él fulgura, fulgura,
y me ciega su precioso don;
fulgura, criatura,
libre de la noche de mi corazón.



                                                                                                                                                                                                              

martes, agosto 28, 2012

Transmutación






Me aplastó mi propia sombra,
perdí el rastro y hasta la huella digital
hubiese querido volver a usar la capa de invisibilidad,
esa que hacía tiempo no solía llevar,
pero me vi obligada a salir a la calle,
convertida en un espectro parecido a mi.

Las calles desconocieron a su fantasmal habitante,
la capa de invisibilidad no habría sido necesaria,
no era yo, sino mi pena,
no era yo sino mi canto desafinado,
no era yo sino mi soledad emancipada.

Absorbida por la displicencia,
sin atisbo de fe y esperanza,
comencé mi día martes,
a una semana de que me extirparan el alma,
y permaneciera sólo mi cuerpo y lo que quedó de él.

Hoy,
alma y cuerpo deambulan desorientados,
no se reconocen y parecen haberse extraviado.
Se que cuando se encuentren ya no serán los mismos.
Y deberán a aprender a caminar juntos nuevamente.

Una nueva transmutación me está aconteciendo,
me sentaré a esperar el reencuentro.


domingo, agosto 26, 2012

La esperanza y yo

 
Mientras las hormonas recobran su tránsito habitual,
desaparecen los síntomas vacíos que dejó la gravidez,
se equilibran las emociones y los sentidos.
Yo sigo en mi montaña rusa desafiando las alturas,
y escapando del choque feroz contra el suelo.

En este transitar loco de subidas y bajadas,
de preguntas sin respuesta,
de insomnios y somnolencias desatadas,
de frustraciones y sueños que persiste...
n en su viaje
Yo sigo aquí; incólume.

Esperando que la esperanza vuelva a estar de mi lado,
que pueda encontrar el acertijo que me lleve a estar en paz,
y haciendo un paréntesis que me permita disfrutar,
los últimos días de Victoria junto a su hermana y junto a mi.

viernes, agosto 24, 2012

22 de Junio del 2012