
De aspecto confuso, rebelde a la prisa,
De niña, serena; de adulta, vehemente,
De noche elipsis; de día algarabía,
Mirada perdida que a ratos, se encuentra.
Perenne la lluvia que pinta y se queda,
Con suaves palabras construye una senda,
Con rigidez extrema, se mide a si misma,
No hay quien la persuada de aquella certeza.
Vacío equipaje la mira en silencio,
Se muda 100 veces del frío y la lluvia,
Construye paisajes de luz y de sombras,
Con suave susurro reclama ternura.
Se bebe la brisa del mar con su llanto,
Se viste de sueños y pinta un mañana,
Recoge su pelo, lo suelta al instante,
Recuerda que el viento a su antojo la despeina.

