
Los sonidos parecían ecos en un cuerpo lleno de añoranzas. Imposible que el llanto no vaciara los dolores añejos. Descendieron de aquella estación del pasado los recuerdos acompañados de nostalgia. El reencuentro con la vida suele anunciar la proximidad de la muerte.
El pasado se escabulle una vez más, una puerta se cierra dejando una estela de mensajes inconclusos. El silencio obliga a callar. Huele a tierra mojada la corteza de este árbol. Con la esperanza fracturada decide borrar sus huellas. La calle desconoce al fantasma que la habita y mientras tanto, en algún lugar alguien escribe el último capítulo de un libro esperando que un humanizado lector desnude una a una sus sugerentes hojas.
1 comentario:
A ver...interesante, a veces profundo y otras algunos lugares comunes que apartan del hilo conductor, pero bueno, me gusta como escribes, y claro, se nota, como telon de fondo, que eres del sur. Felicitaciones Anita
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