
Temporales estampidos irrumpen sus latidos.
La palpitación es consumida por un hechizo fugaz
Un afán primerizo retoma el olvido, pero
¿Quién osa interrumpir el vuelo fugaz de una
alondra resurgida?
Una concurrencia atestada de incomprensión
le presume culpabilidad y la condena al encierro.
Malheridas sus alas y amarrado su afán es
encerrada en una pequeña y oscura celda.
Solloza el ave su moribunda quietud
mientras intenta desatar las fuertes amarras,
que entre nudos insensatos se niegan a ceder.
¡Resiste Alondra!
La palpitación es consumida por un hechizo fugaz
Un afán primerizo retoma el olvido, pero
¿Quién osa interrumpir el vuelo fugaz de una
alondra resurgida?
Una concurrencia atestada de incomprensión
le presume culpabilidad y la condena al encierro.
Malheridas sus alas y amarrado su afán es
encerrada en una pequeña y oscura celda.
Solloza el ave su moribunda quietud
mientras intenta desatar las fuertes amarras,
que entre nudos insensatos se niegan a ceder.
¡Resiste Alondra!
nadie dijo que volar era cosa sencilla
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