
Gente forzada a hacer recorridos fugaces, encuentros y desencuentros planificados o fortuitos, un eterno sube y baja de escalinatas viajeras.
Eternos pasajeros o transeúntes perdidos, cuerpos que se desplazan abandonando su naturaleza bajo aquella escalinata taciturna, cómplice y muda.
Eternos pasajeros o transeúntes perdidos, cuerpos que se desplazan abandonando su naturaleza bajo aquella escalinata taciturna, cómplice y muda.
En cada aeropuerto, estación de trenes, terminal de buses, en cada puerto deambulan sombras, fantasmas, duendes, espíritus, cuerpos vacíos, gente que quiso ir al norte y se fue al sur, gente que quiso ir al sur y se quedó en el norte.
Sin intuirlo siquiera, se está frente a un espectro, una sombra que simula traer encima cuerpo y alma y no es más que una aparición surrealista y mágica del ser humano que alguna vez le habitó.
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