La vida va tejiendo cual telaraña esta madeja enredada que asimila un cabello rebelde que anuda soplidos y arremete con fuerza de oleaje descerrajado sobre este cuerpo extraviado y frío.
Pequeñas corrientes marinas ahuyentan la bandada que ordenada y obediente había trazado su viaje. Un huracán violento las dejó extraviadas, asustadas e indefensas. Cada gaviota deberá aprender a caminar sin la brújula que acompañaba cada cambio de estación.
Con las alas rotas, la mirada extraviada, la brújula perdida y la esperanza fracturada asomaba su cabellera desordenada y recordaba que en aquella bandada disgregada había una pequeña cría transformada en hembra que alguna vez creció en su vientre, que entre caracolas submarinas emitía el sonido que sólo ellas dos podían escuchar.
La caracola emitiría con su eco oceánico la voz cuerda de la gravidez que hace 18 años comenzó a gestarse.
Pequeñas corrientes marinas ahuyentan la bandada que ordenada y obediente había trazado su viaje. Un huracán violento las dejó extraviadas, asustadas e indefensas. Cada gaviota deberá aprender a caminar sin la brújula que acompañaba cada cambio de estación.
Con las alas rotas, la mirada extraviada, la brújula perdida y la esperanza fracturada asomaba su cabellera desordenada y recordaba que en aquella bandada disgregada había una pequeña cría transformada en hembra que alguna vez creció en su vientre, que entre caracolas submarinas emitía el sonido que sólo ellas dos podían escuchar.
La caracola emitiría con su eco oceánico la voz cuerda de la gravidez que hace 18 años comenzó a gestarse.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario