
El pudor no es más que la brújula insurrecta que deambula entre los tic tac descontrolados de un tiempo que no volverá.Sentada esperaba un año más de vida, sumando años al calendario, sabiendo que se restaba tiempo y locura a una vida ya gastada, que miraba sin reparos las arrugas que bajo sus ojos comenzaban a aparecer; pudores sumisos que no contrariaban las desavenencias de un austero candor le hacían olvidar que aun estaba viva.
Aquella tarde una mirada surcó su fragilidad toda, atravesó la colina condenada al destierro y permaneció allí; sutil, afable, empática, certera y tan humana.
Desplegó suaves ráfagas de luz en sus pupilas, limpió sus lágrimas, acarició su pelo. Tomó su mano y camino junto a ella. Besó sus párpados atormentados, y derramó su historia de aprendizajes ya paridos, abrió la ventana de los dolores añejos y una pintura de tonos pálidos dio paso a una canción desde ahora ya cantada.
Dos caminantes deciden caminar por la misma vereda, no vacían el equipaje con el que se encontraron, lo llevan con ellos, porque ahí están todas sus enseñanzas, todos los errores y los aciertos, las torpezas y las corduras; todo aquello que hoy los hizo levantar la vista y encontrarse.
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