
Sólo quedan los “huasos porfiados”- enunció un periodista que por estos días cubre las noticias en el territorio de Chaitén. Dicen que los últimos en ser evacuados fueron ellos. Su porfía: Negarse a abandonar sus tierras, sus animales, su historia, sus sueños.
Esta tragedia me sorprendió atrapada entre las sábanas, sorteando el primer resfriado feroz del año y sintiendo esta tragedia como mía y no sólo por las imágenes y el drama existente en cada uno de esos rostros humildes que emigraban de su pueblo desconsolados sin saber que les depararía el futuro.
Comenzaba el verano de 1988, y mi hermano debió cumplir su promesa: llevarme a mochilear. El destino: Punta Arenas. El sendero: La desconocida, en esos años, carretera austral. Chaitén era entonces destino obligado de mochileros y aventureros que arriba de cada embarcación entonaban himnos de esperanza. Pasaron los años y regresé a Chaitén, ya no era una adolescente, tampoco llegué mochileando….pero seguía canturreando esperanzas por los lagos de mi país.
Conocí su gente, supe de sus historias, de su amabilidad y de sus costumbres. Recorrí sus calles anchas y disfruté sus tradiciones. Me emocionaban sus vidas simples y la tranquilidad de sus pasos. Muchas veces pensé que sería feliz haciendo mi vida en un lugar así.
Muchas personas en Chaitén sienten que no son considerados en la agenda nacional, así lo hacían sentir en las primeras horas de esta tragedia, algunas mujeres que llorando debían abandonar sus hogares eran elocuentes. “…sólo nos toman en cuenta cuando hay una tragedia, Santiago siempre será Chile…”
No sé si muchos se han preguntado, o sí lo saben, pero La provincia de Palena, a la que pertenece Chaitén, situada a 1.220 kilómetros de Santiago, carece de vías terrestres que la conecten con el resto de Chile. Esto hace que mucha gente se sienta viviendo en el más completo aislamiento.
Esto me lleva a otra reflexión, viendo además lo que está pasando en Bolivia en este momento…
“somos un país largo y delgado” (media presentación)….la he escuchado muchas veces. Yo agregaría: Somos un país sin identidad, preferimos culturas foráneas a la riqueza de nuestras tradiciones, nos creemos “bakanes” si salimos fuera de nuestro país, y no somos capaces de reconocernos en aquellas mujeres y hombres de esfuerzo que han labrado la tierra, que han cosechado los campos, que han desafiado a la mar. Somos un país, que ya no sale a la calle, que no se moviliza unido, que abraza a una sociedad que consume nuestra identidad de país cada día.
Quiero un país donde se respete a la gente humilde, donde nos sintamos orgullosos de nuestros antepasados, quiero un país despierto y no dormido.
DESPIERTO Y NO DORMIDO !!!!!!!!!!!!!
Esta tragedia me sorprendió atrapada entre las sábanas, sorteando el primer resfriado feroz del año y sintiendo esta tragedia como mía y no sólo por las imágenes y el drama existente en cada uno de esos rostros humildes que emigraban de su pueblo desconsolados sin saber que les depararía el futuro.
Comenzaba el verano de 1988, y mi hermano debió cumplir su promesa: llevarme a mochilear. El destino: Punta Arenas. El sendero: La desconocida, en esos años, carretera austral. Chaitén era entonces destino obligado de mochileros y aventureros que arriba de cada embarcación entonaban himnos de esperanza. Pasaron los años y regresé a Chaitén, ya no era una adolescente, tampoco llegué mochileando….pero seguía canturreando esperanzas por los lagos de mi país.
Conocí su gente, supe de sus historias, de su amabilidad y de sus costumbres. Recorrí sus calles anchas y disfruté sus tradiciones. Me emocionaban sus vidas simples y la tranquilidad de sus pasos. Muchas veces pensé que sería feliz haciendo mi vida en un lugar así.
Muchas personas en Chaitén sienten que no son considerados en la agenda nacional, así lo hacían sentir en las primeras horas de esta tragedia, algunas mujeres que llorando debían abandonar sus hogares eran elocuentes. “…sólo nos toman en cuenta cuando hay una tragedia, Santiago siempre será Chile…”
No sé si muchos se han preguntado, o sí lo saben, pero La provincia de Palena, a la que pertenece Chaitén, situada a 1.220 kilómetros de Santiago, carece de vías terrestres que la conecten con el resto de Chile. Esto hace que mucha gente se sienta viviendo en el más completo aislamiento.
Esto me lleva a otra reflexión, viendo además lo que está pasando en Bolivia en este momento…
“somos un país largo y delgado” (media presentación)….la he escuchado muchas veces. Yo agregaría: Somos un país sin identidad, preferimos culturas foráneas a la riqueza de nuestras tradiciones, nos creemos “bakanes” si salimos fuera de nuestro país, y no somos capaces de reconocernos en aquellas mujeres y hombres de esfuerzo que han labrado la tierra, que han cosechado los campos, que han desafiado a la mar. Somos un país, que ya no sale a la calle, que no se moviliza unido, que abraza a una sociedad que consume nuestra identidad de país cada día.
Quiero un país donde se respete a la gente humilde, donde nos sintamos orgullosos de nuestros antepasados, quiero un país despierto y no dormido.
DESPIERTO Y NO DORMIDO !!!!!!!!!!!!!
4 comentarios:
Vivo en un país libre
cual solamente puede ser libre
en esta tierra, en este instante
y soy feliz porque soy gigante.
Amo a una mujer clara
que amo y me ama
sin pedir nada
—o casi nada,
que no es lo mismo
pero es igual—.
Y si esto fuera poco,
tengo mis cantos
que poco a poco
muelo y rehago
habitando el tiempo,
como le cuadra
a un hombre despierto.
Soy feliz,
soy un hombre feliz,
y quiero que me perdonen
por este día
los muertos de mi felicidad.
Silvio Rodríguez
o por lo menos eso nos hacen pensar , "que somos libres"
El coloso eleva al cielo su humareda como señalando al mundo de que Chaitén existe. La lava de su interior arde como aquel corazón herido y amargo con los ojos y oídos que recién, después de años, se atreven a reconocer su furia.
Mi solidaridad con la gente de Chaitén.
Muy interesante tu blog.
Eagle
esta vez fue la natura la que rugió su furia, .....no tengo palabras aún.....pero paradojalmente estar allí, trae consigo una erupción de humanidad, de conmovedor compromiso y esperanza.
Tiene que traer también un remezón a las prioridades de nuestra sociedad ciega y sumergida en el absurdo de hacer para tener......
tiene que de una vez x todas enseñarnos que somos solo una pequeña parte en esta orquesta que es la vida....que tenemos que respetar esta tierra, estos mares, sus aguas, su verde, respetar de una vez la vida
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