martes, septiembre 16, 2008

En este vuelo he fracturado mis alas

Los transeúntes dejaban de huir de las frías madrugadas,
Un sol de septiembre me vestía de esperanza al arrancar el día,
Mi ropero lucía poblado de pálidos y furiosos colores
Aun cuando el negro seguía siendo el color elegido….
¡Pensaba cuanto trabajo me costaba desprenderme de él!

Nada parecía entibiar mis escarchadas manos
El sol ofrecía su calidez a todos los transeúntes,
menos a mí.

Una oficina era testigo de mis avergonzadas manos,
y mi ánimo trastocado.

Y allí estaba yo,
Impávida testigo del transcurrir ingrato de tiempo y espacio,
desarmando vestigios de un amanecer sereno,
testigo insomne de mi soledad tozuda.
Pasajera ausente de caminos jamás andados.

En este vuelo he fracturado mis alas

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