martes, agosto 28, 2012

Transmutación






Me aplastó mi propia sombra,
perdí el rastro y hasta la huella digital
hubiese querido volver a usar la capa de invisibilidad,
esa que hacía tiempo no solía llevar,
pero me vi obligada a salir a la calle,
convertida en un espectro parecido a mi.

Las calles desconocieron a su fantasmal habitante,
la capa de invisibilidad no habría sido necesaria,
no era yo, sino mi pena,
no era yo sino mi canto desafinado,
no era yo sino mi soledad emancipada.

Absorbida por la displicencia,
sin atisbo de fe y esperanza,
comencé mi día martes,
a una semana de que me extirparan el alma,
y permaneciera sólo mi cuerpo y lo que quedó de él.

Hoy,
alma y cuerpo deambulan desorientados,
no se reconocen y parecen haberse extraviado.
Se que cuando se encuentren ya no serán los mismos.
Y deberán a aprender a caminar juntos nuevamente.

Una nueva transmutación me está aconteciendo,
me sentaré a esperar el reencuentro.


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