Cuando tuve mi libro en mis manos
se me paralizó la ansiedad por abrirlo y por una extraña razón no lo hice hasta
pasado unos cuantos días. Al hacerlo fue casi como enfrentarse al primer beso,
y mis sensaciones pasaron por casi todos los estados emocionales que conozco;
ternura, arrebato, dolor, melancolía, júbilo, esperanza, tristeza, paz, etc.
Fue el rencuentro con el pasado,
el presente y el futuro. Eso para
definirlo en unas cuantas palabras, pero la verdad es que para ser más concreta
aún, fue algo así como desnudarme en plena Plaza de Armas de Conce, pero
también fue el ejercicio de dar vida a aquellos hechos de la vida cotidiana que han
ido moldeando estas huellas andantes y me han ofrecido la oportunidad de ir
enfrentando la vida desde el vuelo interior.
He intentado hacer el ejercicio
de leerlo en tercera persona, y la verdad es que me ha provocado un pudor
inimaginable, esto me ha llevado a la convicción de que no es posible abstraerse
y hacerle la desconocida a una misma.
He sentido incluso la necesidad
de pedir disculpas por si alguien se siente afectado por tantas verdades
expuestas, que aunque no se verbalizan tan explícitamente están ahí, pero
espero sepan comprender mi decisión de compartir con el mundo mi vuelo interior
y mi necesidad de traducirme.

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