Soy la palabra que sorprendida a solas quiso por fin escribirse
jueves, diciembre 19, 2013
Hoy es el último día del albergue. Desde mañana nuestros 40 usuarios (y los extras que a diario recibíamos) volverán a su vida de calle (la de 24 horas al día). Algunos encontrarán un espacio, otros emigrarán de la ciudad buscando nuevos horizontes, pero en su gran mayoría, volverán a dormir en la calle, fuera del mercado, en la sala de urgencia de algún hospital, dentro de un cajero automático, etc.. Nadie podría estar indiferente frente a esto, menos nosotros, para quienes no eran un número sino personas, con nombre y apellido, con vidas duras, que muchos nos compartieron durante estos meses. Pero esa eran las reglas desde el inicio, y todos lo sabíamos; 110 días y el objetivo; evitar muertes durante el invierno. Que tuviesen un lugar donde refugiarse del frío y de la lluvia. El objetivo se cumplió, pero queda esa sensación indiscutible de que hay tanto, tanto por hacer aún. Agradezco a cada una de las personas que conocí en este tiempo. Siempre tuvieron algo que enseñarme y yo algo que aprender, sobre todo a agradecer el tener una familia a quien abrazar cada día, a no achacarme por tonteras, a mirar la vida desde su mirada. Compañeros/as. Nicol Aguilera Arias Sanzana Omar Doña Claudia Maureira Ariel Fernando Vergara Valdebenito, Patricia Lorena García Nazar Pablo, Lizardo, Jannifer e Iván. Gracias por el compromiso puesto cada día, por hacer mucho más de lo debido y por hacer de este espacio un lugar digno, acogedor y respetuoso, para ellos y ellas, nuestros queridos usuarios del Albergue "Abrigando la Esperanza".
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