Mis 43 años
Cuando
se cumplen años, lo común es que uno espere regalos de los demás. Debo
reconocer que yo nunca he sido interesada en recibirlos y valoro
muchísimo más las cosas intangibles, pero este año en que cumplí 43 años
de vida, he decidido regalarme muchas cosas que necesito para mi vida y
se las compartiré para usarlo como testimonio y no olvidar que al hacer
el ejercicio de transcribirlo estoy transformándolo en un decreto
inquebrantable en mi vida. He decidido que a pesar de contar con una
herramienta maravillosa como lo es escribir, mi alma necesita llenarse
de la energía y la luz de otras personas, y no me refiero al mundo
virtual, sino al de allá afuera. Al menos una vez al mes participaré de
algún taller de autoconocimiento y sanación. He decidido comenzar a ver
más seguido a mis amigas y amigos, los acostumbré a mantenerme lejos y a
hacerles sentir mi cercanía a través de las redes sociales, pero he
descubierto también que necesito mirarlos a los ojos, reírme junto a
ustedes, saber de sus vidas y sobre todo abrazarlos. He decidido seguir
apostando por la libertad de mis movimientos, flexibilizar la
sobrecarga laboral con el único objetivo de tener algunos meses de
sosiego para poder decantar. He decidido seguir nutriendo mi vida de
música, participar más activamente en círculos de mujeres y aprender,
aprender y aprender para algún día compartir lo aprendido. He decidido
regalarme una vez a la semana baños de tina, soledad al anochecer,
música de relajación y dejarme llevar por mis propios ritos, los que
siento y no son aprendidos, los que no leí, ni me contaron, sino los que
mi cuerpo y mi alma me enseñaron. He decidido ser un poco más libre,
un poco menos estructurada y un poco más feliz. Un abrazo a todos y
todas los que el día de hoy se acordaron de saludarme por mi cumpleaños,
agradezco infinitamente las muestras de cariño, hoy me sentí abrazada,
muy abrazada.
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