A veces, pienso en el futuro, pero aunque no es muy recurrente, esta imagen refleja mi sentir. Nuestros cabellos son largos, enredados y morenos, tejidos a la usanza de las ausencias y el amor. No las quiero para mi, sino para sí mismas, las quiero libres, gozadoras de la vida, sensible a las injusticias, generosas de sus saberes. Las quiero intuitivas, valientes y empoderadas, y en medio de las actividades de cada una, anhelo conversaciones sentadas cerca de una fogata, acurrucadas en la cama, sentadas en el pasto, en la arena, debajo de un árbol, en una roca hablando en completa desnudez, sin prejuicios, sin secretos, alimentando nuestra tríada de afectos, de abrazos, de amor.

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