Mis emociones enrarecidas. La confusión me aprisiona. No sé si es la luna, la incertidumbre ante lo desconocido, el solsticio de invierno, la víspera del aniversario del nacimiento de mi hija Victoria que un día 23 de Junio hace 24 años, me convirtió en madre por primera vez. Debe ser todo….todo lo que permanece en mi, retenido. Me siento vulnerable, soy humana. Soy esa fragilidad llena de enterezas que a veces, sólo a veces se pierde en la multitud.
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