Y así fue como la ropa de cama se transformó en montaña rusa,
El
comedor en una escuela donde los muñecos/as, osos de peluche y amigas
imaginarias aprendían lecciones de abecedario y también de buena
convivencia.
Los televisores ya no mostraban noticias sino dibujos animados.
El living era ahora una escenario destinado al juego y la diversión.
La mesa de centro fue reemplazada por una mesita multicolor y 4 sillas en miniatura.
La pieza de los cachureos en una tierna pieza de princesas.
Las tapas de los cuadernos dejaron de ser uniformes y dieron espacio a personajes y colores.
Las vasijas de plástico dejaron de almacenar alimentos y hoy son separadores de piezas de rompecabezas y legos.
Las mantitas, mis ponchos, y las frazadas pequeñas se transformaron en abrigo para las frías noches de tus muñecas.
El equipo de música dejó de tocar trova y dio paso a la música
compartida que juntas descubrimos. Perota Chingo nos hizo cómplices en
el canto y el baile.
Y así fue como todo se transformó….

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