lunes, marzo 23, 2015

Reflexiones "en on" de una madre gestante:

 


 Intento no fijar la vista en el calendario, y racionalmente no me proyecto más que el mes en curso. Pero no puedo detener todos los pensamientos asociados al futuro, por más que lo intente me resulta un ejercicio complejo, porque la maternidad también exige prepararse para los días que vendrán. Intento llevar una vida en calma, mirar el reloj para salir de casa con tiempo y sin premura. Organizar mis días de tal manera de no recargarme de actividades y balancear las responsabilidades. Así mis días van moldeándose al ritmo de mis intereses y no al revés.
Instintivamente siento que la gestación debiera ser un tiempo de conexión total con esa vida que llevamos dentro. Lo siento así porque no resulta fácil conciliar el rol de mujer, profesional, dueña de casa, madre, pareja y gestante, sobre todo bajo la premisa que mi bebé está bien, y soy yo la que presenta algunas dificultades. Dificultades que seré capaz de sortear en la medida que lleve una vida en calma y sin sobresaltos.
A veces siento que estoy frente a un reloj de arena, uno que en cualquier momento deberá invertirse y comenzar de nuevo.
A medida que me aproximo a mi próximo control de embarazo, voy acumulando la esperanza de que mi Doctor me diga; vamos bien, puedes seguir haciendo una vida normal. Esa es mi máxima proyección por ahora, una semana y la esperanza de que este sueño que no me atrevía a soñar por sentirlo inalcanzable siga humedeciendo mi mirada de esperanza y amor.

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