Tercera semana en este hospital. El día transcurre lento, las rutinas acompañan el pasar de las horas. Busco entretención en la lectura, en alguna conversación fugaz con alguna compañera de sala. Ni hablar de los Teens, matronas, auxiliares y médicos. Ellos no conversan con "las gestantes/puerperas o pacientes". Escucho música intentando nos transporte a otro espacio, uno más acogedor y amoroso. Le pongo los audífonos a Emilio en mi panza para asegurarme que escuche a diario la
Música que he escogido para él. Escribo, a ratos con vehemencia y en otros con desgano. A veces lo que escribo tiene que ver con mi voz interior y otras con la voz que emana de hacer un poco de justicia, visibilizando las malas prácticas que uno observa a diario en este lugar. Me da alegría cuando recibo alguna visita ya que eso acorta el día y al igual que en la historia del zorro y el principito, comienzo a ponerme feliz cuando se acerca la hora en que vendrá mi Pedro.
Música que he escogido para él. Escribo, a ratos con vehemencia y en otros con desgano. A veces lo que escribo tiene que ver con mi voz interior y otras con la voz que emana de hacer un poco de justicia, visibilizando las malas prácticas que uno observa a diario en este lugar. Me da alegría cuando recibo alguna visita ya que eso acorta el día y al igual que en la historia del zorro y el principito, comienzo a ponerme feliz cuando se acerca la hora en que vendrá mi Pedro.
"- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos"
Comienza a amanecer desde mi ventana. He decidido lavar mi cabello el día de hoy y trenzarlo para almacenar energías en tiempos de escasez. Los abrazo !!
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