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viernes, octubre 13, 2006

Navegar contra la corriente


¿Y si arbitrariamente se decide configurar finales distintos a los archirepetidos cuentos infantiles?

¿Y si resulta que es la Caperucita la que captura al lobo y no la niña indefensa que por desobeder el mandato de sus padres sufre el vejamen de ser comida por un animal que en otros cuentos resulta que es un ser amigable y bonachón, y más bien resulta que camino a casa de su abuela se sienta a descansar bajo un árbol, para leer aquella historia del Principito que habla de su amistad con el zorro (zorro....lobo....que más da) y deciden domesticarse el uno al otro?

¿Y si resulta que Wendy opta por quedarse eternamente en el País de Nunca Jamás, abandonando para siempre la posibilidad de convertirse en adulta, alimentando la imaginación de tantos niños perdidos que han encontrado el mejor de los refugios de la mano de su sabio amigo Peter Pan?

¿Y si resulta que la Bella Durmiente no sobrevive con el beso de un apuesto príncipe, sino con la noticia maravillosa de que hará algo extraordinario con su propia vida una vez que se despierte?

¿Y si resulta que la Lechera nunca aprende la lección y en un arranque de rebeldía decide seguir construyendo sueños en cada sitio, aunque se le rompa diez mil veces la jarra de leche?.

¿Y si resulta que en este cuento llamado vida, en que abundan Caperucitas, Wendys, Peter Pan, Principitos, Zorros, Lobos, Lecheras y Bellas Durmientes nos unimos y decidimos navegar por siempre contra la corriente?