
No he elegido el claustro, él me ha adoptado a mí
Hasta ayer las paredes de mi habitación eran de color amarillo
Hoy un color grisáceo ha teñido aquellos muros.
Las paredes no se calman al escuchar mi voz
Ahora se agitan y no hay forma de apaciguar su desvelo.
El amanecer me sorprende fijando la vista en la niebla
Ayer: miedo. Hoy: pánico
Murmura la madrugada un frío intenso,
No sólo el cuerpo se paraliza, también el pecho.
Decido salir de ese estado
Me visto de desconfianza y salgo a la calle
Me disfrazo de coraje, pero nadie me cree
Nunca he sido buena para mentir.
Intento entender los códigos humanos de la justicia
Este mundo adulto que cada día comprendo menos
Envejezco aferrándome a una niñez perdida
Único baluarte que me devolverá la cordura.
Hasta ayer las paredes de mi habitación eran de color amarillo
Hoy un color grisáceo ha teñido aquellos muros.
Las paredes no se calman al escuchar mi voz
Ahora se agitan y no hay forma de apaciguar su desvelo.
El amanecer me sorprende fijando la vista en la niebla
Ayer: miedo. Hoy: pánico
Murmura la madrugada un frío intenso,
No sólo el cuerpo se paraliza, también el pecho.
Decido salir de ese estado
Me visto de desconfianza y salgo a la calle
Me disfrazo de coraje, pero nadie me cree
Nunca he sido buena para mentir.
Intento entender los códigos humanos de la justicia
Este mundo adulto que cada día comprendo menos
Envejezco aferrándome a una niñez perdida
Único baluarte que me devolverá la cordura.