
Llevaba leído gran parte de aquel libro, me faltaban unas pocas hojas, pero me negaba a terminarlo….había llenado tantos vacíos, que me entretenía leyendo aquellas páginas una y otra vez. De atrás para adelante a veces, desde el comienzo otras…y así….me negaba a leer el final por miedo a no encontrar a futuro un libro que fuese capaz de despertar en mí tantos sentimientos.
La historia de aquella niña a ratos desvalida, en ocasiones aguerrida y superada tantas veces por la melancolía me enternecía. Sería que talvez me sentía responsable de no ser yo la que le provocara el que se sintiese aún más sola….
Sabía que al cerrar aquellas páginas….ella estaría allí encerrada en esas hojas sin poder salir. Hasta que un día….con lágrimas en los ojos, decidí cerrarlo….era tiempo de dejar los temores e intentar descubrir en otros libros los nuevos designios que me deparaba la vida.
Cerré aquellas páginas que acompañaron dulcemente mi peregrinar, y le dije a aquella niña que dormía entre sus hojas: Te llevaré en mis recuerdos "pequeña". Para siempre. No olvidaré que me devolviste la sonrisa extraviada, la porfía de los sueños y la locura temporal.
Anita
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