
“…El sol hizo su despedida ayer domingo….todo hacía presagiar que los rayos del sol desplegaban sus últimas caricias, el verano había acabado y con él tantas cosas que ya empezaba a extrañar. Los días se hacen más cortos, oscurece más temprano, los relojes deben atrasarse, se asumen nuevas responsabilidades laborales y la lluvia de esta mañana vino a confirmar mi teoría: El verano había acabado.
"...Debo asumir que temo al frío de este otoño, que temo a que la lluvia me limpie de algunos sueños y me vuelva pragmática; la peor de las amenazas. Si alguien osa en amenazarme con un arma, deberá saber que para mí: hay cosas mucho peores.
Resulta difícil entenderlo, pero si hay algo que me resulta complicado es volver a usar zapatos después que mis pies anduvieron descalzos durante 6 meses. Debe ser porque no sólo debo vestir mis pies con la llegada del otoño…..también debo dejar de andar desnuda y abrigarme, de tal manera que el frío no carcoma mis huesos, ni mis entrañas.
Necesito urgentemente encontrarle algo positivo a esta estación otoñal (aparte de la hermosura de las hojas amarillas que salgo a recoger en mis recorridos por el Parque Ecuador), necesito hacerme amiga de la lluvia, del viento, del frío y también de las noches otoñales, que en soledad se aproximan…”
Anita
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