Las horas trascurren a paso lento dejando una estela de impaciencia sobre mí.
El día me sorprende desdibujando los días del calendario armando y desarmando las proximidades de un encuentro.
Sujeto con fuerza la sensación contigua de su mano rozando mi cara. Sabrá que sigo viva cuando sienta una lágrima humedeciendo su mejilla.
Le enseñaré lo que queda de la que dejó al partir, y me faltará vida para exteriorizar lo que la lluvia, el frío, la arena y las algas marinas hicieron de mí.
Un sol de septiembre nos anunciará que aún quedan sueños para los dos, recorreremos nuevamente esas calles que nos han visto crecer y envejecer, ahuyentaremos la soledad de estos meses eternos con nuestro canto, Pintaremos la casa de colores y pondremos muchas flores.
Abriremos la ventana a los sueños y dejaremos entrar la risa.
Nuestras miradas volverán a ser nuestro refugio y el amanecer tendrá nuestro aroma.
Anita

2 comentarios:
Anita, querida amiga :
No es un comentario sino el agradecimiento por derramarte entre nosotros, los que te conocemos y queremos y sin embargo nos permites darnos cuenta que no te conocemos , como no conocemos en realidad a casi nadie, que solo te presentiamos y que ahora si podemos vislumbrar esa cara del lado obscuro de ti, gracias a ese torrente hermoso, a esa lava de palabras e imagenes con que nos inundas y nos traes tu desolacion, el frio, la ausencia y como siempre, bajo ellos palpitando, el amor. Gracias por tus alas y tu valentia para usarlas, y si Anita , la vida espera mucho mas de ti. Lo espera todo. Todo lo que tienes.
me encanto este texto
un abrazo
Publicar un comentario