miércoles, julio 09, 2008

Mis adornos...

La mudez de mis labios hizo que danzaran las yemas de mis dedos, unos pies desnudos ansiaban hurgarlo todo.

Había tantos adornos entre las cosas que encontré al mudarme, a todo necesitaba darle un espacio en mi nuevo hogar; todos ellos escogidos en distintos momentos y con tan variadas intenciones (estéticas y no estéticas).

Me atrae el arte en todas sus formas y la magia que desprenden sus símbolos, que se conectan de manera tan natural con mis emociones más íntimas.

Un objeto de arte no siempre es algo que se adquiere desembolsando dinero, bien podría ser una piedra hermosa tallada de manera natural por el paso del tiempo, o una caracola marina que devolvió la mar, o una pluma llena de matices que dejó tirado un pavo real a su andar. En fin, tantos ornamentos y todos anhelando tener un espacio en mi nuevo hogar.

Pequeños pasos, caminar sin prisa, desnudar mis acciones, adornar el cansancio, sepultar los tropiezos, recordar de donde es que venimos y hacia donde es que vamos; todo eso sentí al mirar aquellos pies oscuros.


Desplegar mis afectos, abrir la mente, hacer un “epojé fenomenológico”, poner entre paréntesis la realidad por un instante, agregar el vocablo “me” a todos mis verbos, tener conciencia de mis afectos y mis desapegos también.

El sentido de la protección primaria, la necesidad de proteger y ser protegido, la necesidad de confiar en otro/a, la seguridad de sentirse cobijado, la sensación de abrigo tan recurrente, el deseo de permanecer al lado de un alguien sintiéndose libre y sin ataduras.


La dualidad asociada al trémulo del día y el afán por perderse en imágenes de mujeres en sosiego, la búsqueda incesante por reencontrarse y encontrar la sanación. La ansiedad por tener una vida pobre en espiritualidad y la escasez de tiempo para dedicarme a la auto contemplación de la nada.

La necesidad de almacenar notas musicales. La mejor manera de hacerlo: dentro de un recipiente de madera tallado a mano. Cuando la música forma parte de la vida cotidiana, esta debe guardarse en un lugar desde donde es posible concentrar la energía positiva acumulada, desde donde más tarde trovadores y cantautores desbordarán sus voces apelando a lo humano y trascendental y rescaten los sueños, las utopías y la esperanza de un mundo más humano y mejor.

El paso del tiempo y la intencionalidad de detener el tiempo cuando es necesario, las cuentas paralelas que recuerdan el tiempo regresivo de lo no vivido, la ansiedad por apurar, retrasar o detener la marcha del tiempo según el caso, ser testigo vivencial del cambio estacionario augurando que el paso del tiempo no deje estragos en nuestra armonía y concediéndole permiso para hacer evidente el paso de los años en nuestra piel, sin perjuicio de recordar siempre que los años y el paso del tiempo no envejecen la capacidad de soñar y mucho menos la capacidad de amar.

Las runas son "instrumentos" mágicos, portadores de secretos y generadores de poder. La runa es un símbolo y como tal una emanación de energía que puede despertar nuestros sentidos o crear emociones. Es por eso que siempre han ocupado un lugar importante en mi vida; es un trío el elegido: El amor, la sanación y un generador de energías positivas.

Dice la leyenda que Hace mucho tiempo, cuando el mundo era joven, un viejo líder espiritual estaba meditando en una alta montaña cuando tuvo una visión. En esta visión, Iktomi, el gran maestro bromista de la sabiduría, apareció con la forma de una araña. Iktomi le habló en un lenguaje sagrado, que sólo los líderes espirituales de los Lakotas podían entender. Mientras le hablaba, la araña tomó un aro de sauce, el de mayor edad. También tenía plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas, con lo que empezó a tejer una telaraña. Él habló con el anciano acerca de los círculos de la vida, de cómo evolucionamos a través del tiempo, desde que nacemos hasta que envejecemos, hasta que el círculo se cierra. Entonces, Iktomi dijo mientras continuaba tejiendo su red: -En cada tiempo de la vida hay muchas fuerzas, algunas buenas, otras malas. Si te encuentras con las buenas fuerzas, ellas te guiarán en la dirección correcta. Pero si tú escuchas a las fuerzas malas, ellas te lastimarán y te guiarán en la dirección equivocada.
Mientras la araña hablaba, continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro. Cuando Iktomi terminó de hablar, le dio al anciano Lakota la red y le dijo:
-¿Ves? La telaraña es un círculo perfecto, pero en el centro hay un agujero. Usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente, para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas, sueños y visiones de los demás. Si tú crees en el gran espíritu, la telaraña atrapará tus buenas ideas y las malas se irán por el agujero. El anciano Lakota, le pasó su visión a su gente, y los indios Sioux usaron el atrapasueños como la red de su vida. Éste se colgaba encima de la cama para escudriñar los sueños y visiones. Lo bueno de sus sueños era capturado en la telaraña de vida y enviado con ellos, lo malo de sus sueños escapaba a través del agujero en el centro de la red. Ellos creían que el atrapasueños sostenía el futuro de su destino.
Yo no la cuelgo arriba de mi cama, sino en el living, esperando tenga el mismo efecto para todos los que quieran tenderse en el sillón de descanso.


Hombre y mujer se miran desnudos, de frente, sin estereotipos, sin disfraces, sin telarañas acorralándoles los sentidos. Hombre y mujer se dibujan desiertos y llanos para el viaje que ellos quieran realizar.


El reflejo de la luz sobre mi rostro, la complicidad de la madera y el vitral, la naturalidad de sus formas y el calor de su espectro tiñen mi sosiego y me permiten soñar. De la montaña al mar, de la cordillera al riachuelo aquel desde donde fuiste tallada con delicadeza, con dulzura, con entereza.

1 comentario:

Unknown dijo...

Una excelente entrada. Dicen que las casualidades no existen. Yo he llegado a este cuaderno a través de varios más. Volveré para leer con mas calma todo lo publicado.
Un abrazo