jueves, julio 10, 2008

Profecía autocumplida


Desconcierta el vaivén mezquino de la conciencia,
Se rehuye el apetito socarrón con desolada congoja
Desde mi ventana se observa fugaz el regocijo,
Me consuela la vibración constante de mis dedos bailarines.

La soledad es un grito que ensordece,
El llanto es un arma que se gatilla emancipada,
Los labios se acusan herméticos ante la insistencia del habla.
Mi rostro anochece opaco.

La lluvia allá afuera aguarda mis pasos,
Una lágrima se confabulará con el aguacero esta tarde,
El recorrido habitual conducirá mis movimientos,
Una micro atestiguará en silencio el rastro oculto de mi desventura,

Encontraré un refugio al llegar la noche,
Me desnudaré sin prisa en mi lecho indolente,
Cubriré con abrigo las caricias no germinadas,
Se dormirá un suspiro cansado del ayuno y del anhelo.

Despertaré sombría el tercer viernes de julio,
Me sorprenderá la lluvia al salir de casa,
Otra micro será testigo insomne de mis afanes truncos,
La magia teñirá mi rostro antes que la luz del día se apague.

1 comentario:

patriciosarmiento dijo...

Me gustó mucho tu poesía...