
Llueven los dedos trasnochados
Adormecidos por la ausencia de sus manos,
Desconsolados pasos la caminan,
Un abrazo es su refugio imaginario.
Asedia el llanto de la alondra,
Se deshace un ritmo cadencioso,
Se recoge al fin su cabellera,
En sosiego derrama sus lamentos.
Adormecidos por la ausencia de sus manos,
Desconsolados pasos la caminan,
Un abrazo es su refugio imaginario.
Asedia el llanto de la alondra,
Se deshace un ritmo cadencioso,
Se recoge al fin su cabellera,
En sosiego derrama sus lamentos.
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