Soy la palabra que sorprendida a solas quiso por fin escribirse
martes, abril 08, 2014
ABRIL
7 meses han transcurrido desde la última vez que mi hija Victoria estuvo junto a nosotros, 7 meses del último abrazo, el último beso, la última risa compartida, el último regaloneo abrazaditas en la cama, 7 meses desde la última vez que nos miramos a los ojos y nos dijimos te amo.
En nuestra familia todos hemos vivido esta ausencia de maneras distintas, pero en mi hogar Amanda y yo la hemos vivido distinta a otros años. Amanda rememora todos los días a su hermana, todos los días me pregunta cuanto falta para que llegue. Por su lado, Victoria me escribe a menudo y siempre que lo hace me pide que le cuente las aventuras de su hermana, que nuevas palabras dice, me pide que le mande fotografías y me escribe insistentemente que porfavor le diga a su hermanita pequeña que la ama con todo el corazón, que le manda abrazos y besos que yo me encargo de leer y dárselos y ella se pone la mano en el corazón y dice: amo tanto a mi hermana.
Si me preguntan a mi que extraño de mi amada Victoria, podría enumerarles tantas cosas: desde entrar a su pieza cada mañana y darle un beso en la frente antes de salir de casa, llamarla por teléfono para que almorcemos juntas, que nos encontremos en la calle y recorramos el centro risueñas, cómplices y felices, que preparemos juntas un rico almuerzo, que me sorprenda con esos postres y pie de limón que sólo ella sabe hacer. Extraño esa mirada tan racional que tiene de las cosas, la devoción que ella siente por sus abuelos, el cariño que manifiesta hacia sus tías y tío, la complicidad con sus primas/os, el amor incondicional por sus mejores amigas, sus sueños, las historias que me relata de su vida en Cuba, tantas, tantas cosas.
Comienza el mes de Abril y con él la ilusión de que vendrá el invierno y con él la llegada de nuestra amada Victoria y nuestro nido por fin estará completo.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario