Hoy es un día histórico dentro de nuestra mater/paternidad. Nuestra pequeña Amanda deja de colechar y desde esta noche dormirá en su propia habitación, tal como ha sido su deseo. Esta tarde, juntos los tres emprendimos esta nueva aventura. Juntos los tres, preparamos la habitación y armamos la que desde hoy será su cama. Los que creemos y criamos desde el apego no separamos a nuestros hijos/as por la noche. Los mantenemos cerquita de nuestro cuerpo, de nuestros abrazos, de nuestro corazón. No fue el libro que leímos, ni el consejo que recibimos; sólo fue nuestro instinto que nos guió en este viaje maravilloso de amor y cercanía. Faltan tres días para celebrar tus 4 años de vida y a pesar de lo ajetreado de mis días, cuando llega la tarde y me vuelvo pequeña y me refugio en la racionalidad emotiva que me permite recordar, comienzo a conectarme con esos días previos a tu llegada. Esta noche será distinta. Te acompañaré hasta que cierres los ojitos y seguramente, más de una vez durante la noche, me levantaré para cerciorarme que no estés destapada. Elegiste una noche fría para mudarte de habitación pequeña, pero el calor de mamá y papá siempre te mantendrá abrigada

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