El tiempo no da tregua. Los días se me pasan en un abrir y cerrar de ojos, y por más que lo intento no alcanzo a hacer todo lo que tengo que hacer. Es extraño porque a pesar del cansancio, mi esperanza renace cada día. Sé que en un par de semanas más, y una vez que tengamos andando los 4 dispositivos, los desafíos serán otros, eso es lo que me mantiene entusiasmada, el que todos y cada uno de los días son distintos. Que cada día tiene su afán, es un dicho que se ajusta muy bien a mi situación actual. Mientras el tiempo corre vertiginosamente, la llegada de mi amada Victoria se va acercando. Me gusta la intensidad con que me enfrento al mañana. No hablo de futuro, hablo sólo del día siguiente. Hablo de dar lo mejor de cada uno/a, hablo de abrir espacios para el afecto y el respeto en contextos de adversidad. Hablo de intensificar la mirada y aprender a ver con los ojos del corazón. Hablo de re encantar a otros/as en el valor de lo pequeño. Ese logro que aunque pequeñito a ratos nos parece gigante. Hablo de situarnos desde lo invisible para hacerlo visible. Me entusiasma que este año seremos muchos/as. Todos tejiendo juntos, entrelazados, abrigando esperanzas de un mañana mejor. Afortunadamente , hoy existen puentes al otro lado del camino.....y allá al fondo siempre hay un buen camino.
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