Esta es la muñeca que hace algunos años acompaña a Amanda antes de dormir, la que abraza por la noche y de la que no se despega por las mañanas, hasta estar bien despierta. La que no puede quedarse si salimos de viaje, o si nos quedamos fuera de casa. Esta mañana, en un acto de amor y profunda generosidad, mi pequeña Amanda me la ha obsequiado por ser el día de la madre.

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