Soy la palabra que sorprendida a solas quiso por fin escribirse
miércoles, marzo 04, 2015
El embarazo me tiene lloroooona. Mucho más que de costumbre. Ayer de regreso a casa sentía las calles distintas. Cargadas de sentimientos ambivalentes. Pensé que se debía a que muchas de las personas a esa hora iban o venían de dejar a sus hijos/as en su primer día de clases. Muchas volvían a sus trabajos. Muchos estudiantes comenzaban un nuevo año académico. En definitiva, sentí esa sensación de responsabilidad que determina el término del verano y el comienzo de un nuevo año con más responsabilidades y preocupaciones. También yo de alguna manera estaba viviendo ese mismo sentimiento, pero no era lo mío que sentía en la calle, era la energía de la ciudad que comenzaba a moverse distinta. Al regresar salían de clases niñas que por su edad, deben haber sido de las más pequeñas. Me crucé con varias madres ansiosas esperándolas en las afueras del colegio, abrazos eternos al reencontrarse. Esa imagen hizo que mis ojos se humedecieran y pensé en mi a esa edad, en mis nervios por enfrentarme a personas desconocidas. Recordé mi timidez y mis ojitos de pena. No me gustaba el colegio. Recordé a mi hija Victoria y su pachorra de no querer que la fuésemos a dejar el primer día y nos pidió que la mandáramos sola en el bus del colegio. Uffff. Aún no entiendo como respeté su decisión. Amanda aún no va al colegio, pero va al jardín y a veces nos cuesta separarnos. Mañana será su primer día. Nueva sala. Nuevos amigos, nuevas tías. Espero que todos esos niños, niñas, trabajadores, estudiantes que hoy se enfrentan a nuevos desafíos tengan a quien abrazar y puedan ser abrazados.
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