Soy la palabra que sorprendida a solas quiso por fin escribirse
viernes, junio 26, 2015
Por defecto escribo. A veces lo llevo al papel y en otras lo hago a través de este espacio. Y es que las cosas que una ve en un hospital estremecen y no puedo dejar de compartirlas. Me había sumergido en un profundo sueño. Al despertar me dispuse a ir al baño. Tengo permiso para ir a éste con calma y con el compromiso de volver a mi cama de inmediato. (Como si hubiese algún otro panorama). Bueno, estaba yo en eso cuando me encuentro de frente con dos gendarmes en el pasillo y le pregunto a una persona que a esta hora realizaba aseo en el baño, que hacían ellos ahí. Me responde que una "presa" había venido a tener a su hijo. Ella se encontraba a pasos de mi, en otra sala y dos personas la vigilaban como si estuviera en condiciones de arrancarse de aquí. Sentí una profunda pena, porque acá todas somos iguales. En lo personal no me interesa saber si alguna de las que esta acá, allá afuera se gana la vida honestamente o todo lo contrario. Acá todas somos mujeres y todas vinimos con un sólo propósito que es traer un hijo/a a este mundo. Me violenta verlos ahí. Me parece que ya los partos tienen mucho de deshumanización como para más encima no dejar a una mujer vivir estos momentos con un mínimo de libertad y respeto. No quería preguntar más, pero la mujer que me relataba el procedimiento remató diciéndome. Y eso no es nada después que tienen al niño se las llevan esposadas. Llegue de regreso a mi cama con una sensación de injusticia. No entiendo la rigidez de las instituciones y me resisto a comprenderlas
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