Voy a arrogarme
el derecho a desistir,
A volverme frágil
y envolvente,
Aturdida,
deleznable y quebradiza.
A dejar de salir
a la calle envalentonada,
Y mostrarme en
todo mi despojo.
Voy a arrogarme
el derecho a desistir
Me dejaré abrazar
por palabras mentirosas,
Disentidas
formas del regazo cotidiano,
Divergentes
formas atestiguando
los sentires más
profundos.
Voy a arrogarme
el derecho a desistir
En días de descanso
laboral y cansancio doméstico
Me declararé inhábil,
sin fuerzas y somnolienta,
Descansaré en mi
lecho las soledades del alma,
Las heridas sangrantes
de mis afanes truncos.
Llegarán a mí los
ramalazos pretéritos,
Esos que el
presente no sólo borró sino acrecentó,
Lograré hallar el
acertijo que me lleve a descubrir
la salida de este
laberinto perverso,
y un arrebato de
embustera esperanza,
me lo habrá hecho
olvidar por completo
Y permaneceré
encerrada,
A ratos existirán
vías de interconexión, y luz,
Pero la geometría
nunca fue lo mío,
Por lo que
resolver la encrucijada para dar con la
salida,
No ha de ser
tarea sencilla.
Cuando oscuridad
y luz se entrecrucen,
apareceré por
aquí,
Acumulando testigos
de mi reclusión desatada.