
¿Dónde se está más vivo, en el escenario o detrás de él? ¿Cuando nos vestimos y salimos a la calle, caminamos de prisa, nos mostramos fuertes, reparamos en la existencia de otros, dialogamos con la vorágine, con las calles llenas de gente, el ruido de los automóviles, las portadas de los diarios....?
O cuando cae el telón y comenzamos a ser nosotros mismos y nos vamos sacando los trapos, la máscara y quedamos así...desnudos, absorvidos por la fragilidad de la noche, haciéndonos acompañar por una copa de vino, un lápiz y un papel...y repasamos lo que nos trajo el día, lo que quisiéramos que hubiese ocurrido y que no sucedió, el beso que ansiamos al despertar y que no existió más que en nuestra imaginación.
En el reencuentro del día con la noche no existe auditorio, en este escenario no hay público, nadie observa.
Anita
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