domingo, septiembre 10, 2006

Sin Título


Así fue como se fue desprendiendo de la cordura…de pronto todo le molestaba, la ropa, el pelo, los ojos, los labios….ojalá hubiese existido la capa de la invisibilidad y hubiese podido desplazarse de un lugar a otro sin ser vista.

Llegada la noche la ausencia era su compañía, la insoportable levedad del ser venía de visita. Sonidos, canciones, imágenes, lectura, llanto, indiferencia, recuerdos….se aproximaban al unísono. No había forma de hacerles ver que eran visitas no gratas, pero ahí estaban cada noche, cada detestable y oscura noche.

-Aquél pájaro le tocaba la ventana cada atardecer y le ponía el espejo para que se mirara. ¡Mírate mujer!. ¿Qué es lo que ves?...la increpaba. Recuperarás tu pelo, tus ojos, tus labios…cuando vuelvas a ti….cuando te sacudas las ausencias y la tristeza. Sólo entonces se iluminará tu rostro, sólo entonces encontrarás la salida de aquel laberinto en el que te fuiste metiendo hasta no encontrar el punto de partida.



Anita

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