domingo, agosto 24, 2008

La soledad es un grito que ensordece...


Salí a la calle aquella noche
Intentando tropezar con su huella
que de tanto soñarla me llevara hasta él.

Solía soñar que al doblar en aquella esquina,
Estaría esperándome para sorprenderme con un beso,
Pero siempre lo que me sorprendía era el miedo,
Era una calle oscura y desierta a la salida del trabajo.

El recorrido que seguía era el habitual,
Un discapacitado que pedía limosna y que a esa hora,
también se preparaba para regresar a casa,
los escolares que caminaban y llenaban con su presencia
las calles del puerto.

Feliz habría caminado un par de cuadras más cada noche,
Para presenciar el mar que se comunicaba distinto al llegar la noche,
Pero ahí estaba el miedo otra vez,
ese compañero detestable que siempre me acompaña.

Al tomar el bus que me llevaría a mi casa,
Tomé un asiento trasero, era el único que iba sin acompañante.
Saqué de mi cartera el celular; si no encontraba su huella,
al menos encontraría un mensaje….
Pero no había nada…

Hace días que no había uno…
Con la esperanza fracturada llegué a casa,
Prendí el computador, pero ahí tampoco había nada…
El cansancio y el frío me llevaron pronto a la cama,
Cerré los ojos y abracé un sollozo.

La soledad es un grito que ensordece…

1 comentario:

Rodrigo dijo...

Ay!

Pensar que en el mismo instante, minuto por minuto, metia toda mi vida en 4 maletas, las maletas en un auto y arrastraba 4 personas 2000 kilometros al norte, hacia la nada. Exactamente al mismo tiempo.

Para despues encontrarte aqui.
Fuerza!