lunes, octubre 15, 2007

Mas allá que acá


Desprovista del habitual temor que solía acompañarla
salió de la ciudad desafiando las distancias,
subió y bajó escalinatas de metro.

En ese lugar todos avanzan sin mirar al que tienen en frente,
porque a nadie pareciera importarle.
A pesar de la hostilidad habitual, esa ciudad atiborrada
de gente sin rostro le parecía más acogedora que su
ciudad natal y es que cada día ésta última le parecía
menos afable.

Al volver, se repetía el sermón habitual……responsabilidad,
compromisos, deberes, sucesos, cordura…. guiaban sus decisiones.

Pero más allá de aquellas dos ciudades atiborradas de gente,
pero inhabitada de seres humanos, existía un lugar que
albergaba la paz anhelada, el rostro acogedor y la mirada
capaz de sostener cualquier atisbo de sollozo.

Más allá de acá, dos soledades esperaban que la vida en algún
momento les devolviera la sonrisa extraviada, los sueños y
alejara para siempre de sus vidas aquella vida transcurrida
desde un computador.

jueves, septiembre 20, 2007

La caracola emitiría con su eco oceánico la voz cuerda de la gravidez que hace 18 años comenzó a gestarse

La vida va tejiendo cual telaraña esta madeja enredada que asimila un cabello rebelde que anuda soplidos y arremete con fuerza de oleaje descerrajado sobre este cuerpo extraviado y frío.

Pequeñas corrientes marinas ahuyentan la bandada que ordenada y obediente había trazado su viaje. Un huracán violento las dejó extraviadas, asustadas e indefensas. Cada gaviota deberá aprender a caminar sin la brújula que acompañaba cada cambio de estación.

Con las alas rotas, la mirada extraviada, la brújula perdida y la esperanza fracturada asomaba su cabellera desordenada y recordaba que en aquella bandada disgregada había una pequeña cría transformada en hembra que alguna vez creció en su vientre, que entre caracolas submarinas emitía el sonido que sólo ellas dos podían escuchar.

La caracola emitiría con su eco oceánico la voz cuerda de la gravidez que hace 18 años comenzó a gestarse.

viernes, septiembre 14, 2007

No he elegido el claustro, él me ha adoptado a mí


No he elegido el claustro, él me ha adoptado a mí
Hasta ayer las paredes de mi habitación eran de color amarillo
Hoy un color grisáceo ha teñido aquellos muros.
Las paredes no se calman al escuchar mi voz
Ahora se agitan y no hay forma de apaciguar su desvelo.

El amanecer me sorprende fijando la vista en la niebla
Ayer: miedo. Hoy: pánico
Murmura la madrugada un frío intenso,
No sólo el cuerpo se paraliza, también el pecho.

Decido salir de ese estado
Me visto de desconfianza y salgo a la calle
Me disfrazo de coraje, pero nadie me cree
Nunca he sido buena para mentir.

Intento entender los códigos humanos de la justicia
Este mundo adulto que cada día comprendo menos
Envejezco aferrándome a una niñez perdida
Único baluarte que me devolverá la cordura.

lunes, julio 30, 2007

Naciendo a la vida una vez más


Inundada de vacilaciones
Seducida por una inusitada ternura
Susurra un canto melodioso,
Los detalles son un tesoro,
El silencio estalla en sollozos
Y la brisa golpea mi cara.

Los baluartes desaparecen
La humanidad renace con un nuevo día
Disfraz de coraje. Amuleto; la risa
Caen inquietas las torres
que por años me esmeré en construir.

No renuncio a mi reconstrucción
No me resigno a la consecución
La sangre me recorre
El corazón late con fuerza
La luz vuelve a encender la mirada

Nazco a la vida una vez más

jueves, julio 05, 2007

Sacudo mi prisa soberana


Sacudo mi prisa soberana
aguardo la huida con la espera
acudo a recuerdos condensados
rescato la tibieza de un acierto.

Comprendo la encrucijada de una senda
camino por senderos ya pisados
florece la ternura de un hallazgo
renace la esperanza y la mirada.

Escondo la premura y arrebato
contengo el sollozo somnoliento
fabrico una muralla de enterezas
me armo y me desarmo cada día.

viernes, junio 22, 2007

Necesito una puerta



Al abrir la mirada lo hace con los párpados herméticos,
sin poner un pie bajo la cama comienza a hacer un viaje.

¿A dónde andas? pregunté.

Veo una roca gigantesca, las olas golpean con fuerza
su majestuosa figura de piedra.
Yo sigo allí sentada en la arena, está brava la mar
y una llovizna helada moja mi rostro.

Necesito una puerta, quiero salir de allí.

sábado, junio 16, 2007

Gente que quiso ir al norte y se fue al sur


Gente forzada a hacer recorridos fugaces, encuentros y desencuentros planificados o fortuitos, un eterno sube y baja de escalinatas viajeras.

Eternos pasajeros o transeúntes perdidos, cuerpos que se desplazan abandonando su naturaleza bajo aquella escalinata taciturna, cómplice y muda.

En cada aeropuerto, estación de trenes, terminal de buses, en cada puerto deambulan sombras, fantasmas, duendes, espíritus, cuerpos vacíos, gente que quiso ir al norte y se fue al sur, gente que quiso ir al sur y se quedó en el norte.

Sin intuirlo siquiera, se está frente a un espectro, una sombra que simula traer encima cuerpo y alma y no es más que una aparición surrealista y mágica del ser humano que alguna vez le habitó.

domingo, junio 10, 2007

Algún dia haremos una fiesta

Cuando las lágrimas no son una visita esporádica, sino la visita recurrente de un pasajero otoñal fingimos que no existe, la disfrazamos de cándidos conceptos, le llamamos sensibilidad, ternura, pasión, y otros sencillamente la confinan al oscuro mundo de los fármacos.

Y es así como se sale a la calle dejando los lamentos debajo de la alfombra, repitiendo ese ejercicio día tras día.

En cada ritual se repite a si misma: "...Algún día, tomaré una escoba, barreré cada sollozo esparcido por la habitación, lo guardaré en una maleta y la vaciaré cuando el cuerpo y el alma vuelvan a encontrarse..."

Mientras su cuerpo se desdobla para resurgir con la luz del día, debajo de esa alfombra se van acumulando los vestigios de una pequeña alondra de alas fracturadas, de mirada extraviada, y contextura desconocida.

Cuando el ritual de vaciar la maleta sea un hecho, haremos una fiesta pequeña alondra, y ahora sí que podrás hacer de “Qualsevol nit pot sortir el sol” tu propio himno, donde la única anfitriona seas tú.

¡Que mejores invitados que esos!

martes, junio 05, 2007

Así me siento

Como una espiga en una higuera
extraviada y reencontrada
asustada y valiente
atrevida y cobarde
lenta y presurosa
melancólica y risueña
silenciosa y verborreica
subordinada y rebelde
pequeña y gigante
prisionera y libre
somnolienta y perspicaz
apacible y torbellino
predecible y misteriosa
sobreviviente y viva
emocional y racional
egoísta y generosa
culposa y osada
lejana y afable
simple y compleja
niña, mujer, animal, objeto
soñadora tenaz,
siempre a la zurda,
así me siento, así respiro

sábado, mayo 12, 2007

Resiste Alondra



Temporales estampidos irrumpen sus latidos.
La palpitación es consumida por un hechizo fugaz
Un afán primerizo retoma el olvido, pero
¿Quién osa interrumpir el vuelo fugaz de una
alondra resurgida?

Una concurrencia atestada de incomprensión
le presume culpabilidad y la condena al encierro.
Malheridas sus alas y amarrado su afán es
encerrada en una pequeña y oscura celda.

Solloza el ave su moribunda quietud
mientras intenta desatar las fuertes amarras,
que entre nudos insensatos se niegan a ceder.

¡Resiste Alondra!
nadie dijo que volar era cosa sencilla

jueves, mayo 10, 2007

Esperanza



"...Resecos por el aire de un desierto sin fin, despiertan implorando que el tiempo le devuelva el afán..."

jueves, abril 26, 2007

El espejo es la guarida


Espejos rectangulares le circundan, su disfraz es la sensatez. Perpleja recorre los surcos de sus pezones malheridos, lágrimas transformadas en desechos fantasmales humedecen la mirada. Una sombra la observa a la distancia y lo hace a tientas intentando no ser descubierta.

Habita dentro de un espejo; en cada ángulo una mirada la atraviesa. Sale por las mañanas de su escondite eterno y hace creer al mundo que su vida transcurre en una acera. El crecimiento se detiene, 12 horas del día encapsulada en una jaula; 12 horas después el espejo es su guarida.

miércoles, abril 04, 2007

Me declaro indolente


Me declaro indolente frente al frío y la lluvia, me repaso en sepia acostada sobre una telaraña color marfil.

La vida misma se retrata en blanco y negro, los recuentos no suelen ser en colores; la historia define la gama de grises con que quiere ser contada.

Un color violeta se asoma en la penumbra; un lobo estepario que no encuentra cobijo ni alimento.

Sumergido en unas hojas que tiñen su espectro, se hace parte de la tierra, se cuela entre las rendijas de un gris anochecer.

De día un manto violeta la hace igual al resto; de noche, el lobo estepario tullido e indefenso romperá sus ropas y posará sus manos en su profunda humanidad desnuda arrancándole quejidos y silencios.

martes, abril 03, 2007

Otoño Violeta



Pies descalzos y hambrientos sacuden su escarcha, circulan tras el alimento inerme, buscan donde guarecerse de la lluvia, de las grietas del camino, de las heridas y callosidades que le han dejado las piedras con las que ha tropezado a su andar.

Allí estaba, en una carretera despoblada; plana y silenciosa., el viento, único habitante, despeinaba su cabellera rebelde y anudada. El lenguaje de su pelo no necesitaba intérprete, era claro y elocuente: Le recordaba que seguía viva, que aún respiraba sueños, escuchaba la fuerza de timbales y tambores y masticaba primitivos reflejos ancestrales.

Un camión se detiene, ella se sube en la parte trasera y se acomoda entre medio de sus bolsos y ante el desconcierto de desconocer cual será el próximo paradero y que le deparará el camino una vez que decida hacer su bajada y sea capaz de desnudar otra vez su habitual fragilidad de enterezas.

Al descender de ese vehículo en movimiento, una luz de esperanza le concedería un hermoso regalo que anunciaba que aquel tragaluz tornado que le había arrancado los ojos y la luminosidad, no se había llevado todo su equipaje, sino tan sólo una parte de él.

Los tragaluces suelen seguirle la pista a sus víctimas, no se conforman con dejarlas a oscuras, sino que intentan que nunca más vuelvan a recuperar la luz del día, quisieran verlas adormecidas, esclavas, ausentes, perdidas, sombrías.

Una nube anunciaba que esta vez la lluvia no causaría estragos en su piel, ya que extrañamente de aquella llovizna se desprendía una desbordante luz de esperanza que con una ternura inusitada lo inundaba todo.

Las flores comienzan a brotar entre el pasto seco y sin brillo de aquel jardín deshabitado. No reconocen estaciones del año y se rebelan tozudamente frente al otoño que anuncia que muy pronto las calles estarán regadas de hojas secas y amarillas.

¿Es acaso que el otoño ha cambiado de color y no es gris sino violeta?

martes, marzo 20, 2007

No eres invisible !!!!


Un grito se oye desde la profundidad de su garganta, tanto que no alcanza a ser escuchado. Su boca cansada susurra silencios, su cuerpo danza al ritmo del sosiego, sus ojos destellan una luz de aparente calma. Pero nada en él es calma. Una brisa pasa por su lado pero ni siquiera lo despeina. La quietud sólo es aparente al igual que su sonrisa.

En una banca transcurre su vida, entre maniceros, carteles que se alzan en medio de gritos encarcelados, lustrabotas, escolares, vendedores ambulantes, etc. Muchos se sientan allí a su lado a diario, pero extrañamente nadie lo ve.

Al anochecer toma su silencio y lo lleva a otro sitio. Desconozco su andar, lo desconozco como desconozco a ratos el andar de mis propios pies a ratos cansados y en otros con claros signos de desasosiego.

Mientros lo miro desde la banca del frente sin atreverme aún a hablarle, me reconozco en esos silencios y también en sus pies desnudos.

sábado, marzo 17, 2007

¿A dónde?


¿A dónde irán a parar las palabras que se escriben a diario, esas que se teclean, o que se murmuran entre dientes, o aquellas que no alcanzan a decirse, o las que se quedan en el aire, o aquellas que vuelan a otros lugares esperando respuestas que nunca llegan porque jamás fueron recibidas……y aquellas otras que si se dicen, pero que al parecer nunca fueron escuchadas?

viernes, marzo 16, 2007

El cambio horario...el día y la noche.....


Una tenue lluvia se posa bajo la triste silueta del ocaso. La luz del día pide crédito a la noche, pero la noche es ingrata y no repara en urgencias cotidianas. La noche esquiva los fantasmas que aparecen tras el crepúsculo.

El reloj hace su práctica habitual. Sólo dos veces en el año su rutina se ve interrumpida.
Comienzo a sacar los kilos de ropa almacenados en un cuerpo invernal y espero ansiosa el regalo navideño que regala una hora más de luz a mi rostro.

Tan distinto es lo que ocurre el segundo sábado de marzo de cada año. Ese día podría ser arrancado del calendario. El cambio horario no sólo hace que oscurezca más temprano, también anuncia la ausencia de sol y la proximidad del rocío manto de humedad en el rostro.

No sólo las nubes cargan el peso de la lluvia con la llegada del otoño, también unos pómulos sinuosos, simulando ser tierra estéril esperan la llegada de un crudo invierno.

Debiera pensarse que el invierno pasado me dejó inmune y que hoy ese cúmulo de hojas secas serviría de adorno a mis pies desde hoy vestidos, sin embargo, los pronósticos suelen ser errados cuando se hacen desde la razón.

miércoles, marzo 14, 2007

La rueda gira


La rueda gira vertiginosamente dejando un vestigio de acontecimientos vacíos, polvorientos y sin vida.

Desde la vereda del frente observo mientras soy atraída por seductoras notas musicales que me llevan de la mano hacia un viaje transitorio, pero feliz.

Un pequeño refugio en medio de la rueda que gira y gira sin la más mínima proximidad de una pausa.

Si el camino está lleno de curvas, pendientes y vallas, bien acogida es la música, capaz de traspasar la implacable línea del tiempo que presurosa va deshojando los meses del calendario impidiéndonos regresar a través de él hacia un tiempo próximo, a una herida que el tiempo ha transformado en defectuosas cicatrizaciones del olvido.

Mientras la rueda sigue tras su paso raudo, yo sigo empeñada en el sueño de un despertar en calma.