viernes, junio 22, 2007

Necesito una puerta



Al abrir la mirada lo hace con los párpados herméticos,
sin poner un pie bajo la cama comienza a hacer un viaje.

¿A dónde andas? pregunté.

Veo una roca gigantesca, las olas golpean con fuerza
su majestuosa figura de piedra.
Yo sigo allí sentada en la arena, está brava la mar
y una llovizna helada moja mi rostro.

Necesito una puerta, quiero salir de allí.

sábado, junio 16, 2007

Gente que quiso ir al norte y se fue al sur


Gente forzada a hacer recorridos fugaces, encuentros y desencuentros planificados o fortuitos, un eterno sube y baja de escalinatas viajeras.

Eternos pasajeros o transeúntes perdidos, cuerpos que se desplazan abandonando su naturaleza bajo aquella escalinata taciturna, cómplice y muda.

En cada aeropuerto, estación de trenes, terminal de buses, en cada puerto deambulan sombras, fantasmas, duendes, espíritus, cuerpos vacíos, gente que quiso ir al norte y se fue al sur, gente que quiso ir al sur y se quedó en el norte.

Sin intuirlo siquiera, se está frente a un espectro, una sombra que simula traer encima cuerpo y alma y no es más que una aparición surrealista y mágica del ser humano que alguna vez le habitó.

domingo, junio 10, 2007

Algún dia haremos una fiesta

Cuando las lágrimas no son una visita esporádica, sino la visita recurrente de un pasajero otoñal fingimos que no existe, la disfrazamos de cándidos conceptos, le llamamos sensibilidad, ternura, pasión, y otros sencillamente la confinan al oscuro mundo de los fármacos.

Y es así como se sale a la calle dejando los lamentos debajo de la alfombra, repitiendo ese ejercicio día tras día.

En cada ritual se repite a si misma: "...Algún día, tomaré una escoba, barreré cada sollozo esparcido por la habitación, lo guardaré en una maleta y la vaciaré cuando el cuerpo y el alma vuelvan a encontrarse..."

Mientras su cuerpo se desdobla para resurgir con la luz del día, debajo de esa alfombra se van acumulando los vestigios de una pequeña alondra de alas fracturadas, de mirada extraviada, y contextura desconocida.

Cuando el ritual de vaciar la maleta sea un hecho, haremos una fiesta pequeña alondra, y ahora sí que podrás hacer de “Qualsevol nit pot sortir el sol” tu propio himno, donde la única anfitriona seas tú.

¡Que mejores invitados que esos!

martes, junio 05, 2007

Así me siento

Como una espiga en una higuera
extraviada y reencontrada
asustada y valiente
atrevida y cobarde
lenta y presurosa
melancólica y risueña
silenciosa y verborreica
subordinada y rebelde
pequeña y gigante
prisionera y libre
somnolienta y perspicaz
apacible y torbellino
predecible y misteriosa
sobreviviente y viva
emocional y racional
egoísta y generosa
culposa y osada
lejana y afable
simple y compleja
niña, mujer, animal, objeto
soñadora tenaz,
siempre a la zurda,
así me siento, así respiro

sábado, mayo 12, 2007

Resiste Alondra



Temporales estampidos irrumpen sus latidos.
La palpitación es consumida por un hechizo fugaz
Un afán primerizo retoma el olvido, pero
¿Quién osa interrumpir el vuelo fugaz de una
alondra resurgida?

Una concurrencia atestada de incomprensión
le presume culpabilidad y la condena al encierro.
Malheridas sus alas y amarrado su afán es
encerrada en una pequeña y oscura celda.

Solloza el ave su moribunda quietud
mientras intenta desatar las fuertes amarras,
que entre nudos insensatos se niegan a ceder.

¡Resiste Alondra!
nadie dijo que volar era cosa sencilla

jueves, mayo 10, 2007

Esperanza



"...Resecos por el aire de un desierto sin fin, despiertan implorando que el tiempo le devuelva el afán..."

jueves, abril 26, 2007

El espejo es la guarida


Espejos rectangulares le circundan, su disfraz es la sensatez. Perpleja recorre los surcos de sus pezones malheridos, lágrimas transformadas en desechos fantasmales humedecen la mirada. Una sombra la observa a la distancia y lo hace a tientas intentando no ser descubierta.

Habita dentro de un espejo; en cada ángulo una mirada la atraviesa. Sale por las mañanas de su escondite eterno y hace creer al mundo que su vida transcurre en una acera. El crecimiento se detiene, 12 horas del día encapsulada en una jaula; 12 horas después el espejo es su guarida.

miércoles, abril 04, 2007

Me declaro indolente


Me declaro indolente frente al frío y la lluvia, me repaso en sepia acostada sobre una telaraña color marfil.

La vida misma se retrata en blanco y negro, los recuentos no suelen ser en colores; la historia define la gama de grises con que quiere ser contada.

Un color violeta se asoma en la penumbra; un lobo estepario que no encuentra cobijo ni alimento.

Sumergido en unas hojas que tiñen su espectro, se hace parte de la tierra, se cuela entre las rendijas de un gris anochecer.

De día un manto violeta la hace igual al resto; de noche, el lobo estepario tullido e indefenso romperá sus ropas y posará sus manos en su profunda humanidad desnuda arrancándole quejidos y silencios.

martes, abril 03, 2007

Otoño Violeta



Pies descalzos y hambrientos sacuden su escarcha, circulan tras el alimento inerme, buscan donde guarecerse de la lluvia, de las grietas del camino, de las heridas y callosidades que le han dejado las piedras con las que ha tropezado a su andar.

Allí estaba, en una carretera despoblada; plana y silenciosa., el viento, único habitante, despeinaba su cabellera rebelde y anudada. El lenguaje de su pelo no necesitaba intérprete, era claro y elocuente: Le recordaba que seguía viva, que aún respiraba sueños, escuchaba la fuerza de timbales y tambores y masticaba primitivos reflejos ancestrales.

Un camión se detiene, ella se sube en la parte trasera y se acomoda entre medio de sus bolsos y ante el desconcierto de desconocer cual será el próximo paradero y que le deparará el camino una vez que decida hacer su bajada y sea capaz de desnudar otra vez su habitual fragilidad de enterezas.

Al descender de ese vehículo en movimiento, una luz de esperanza le concedería un hermoso regalo que anunciaba que aquel tragaluz tornado que le había arrancado los ojos y la luminosidad, no se había llevado todo su equipaje, sino tan sólo una parte de él.

Los tragaluces suelen seguirle la pista a sus víctimas, no se conforman con dejarlas a oscuras, sino que intentan que nunca más vuelvan a recuperar la luz del día, quisieran verlas adormecidas, esclavas, ausentes, perdidas, sombrías.

Una nube anunciaba que esta vez la lluvia no causaría estragos en su piel, ya que extrañamente de aquella llovizna se desprendía una desbordante luz de esperanza que con una ternura inusitada lo inundaba todo.

Las flores comienzan a brotar entre el pasto seco y sin brillo de aquel jardín deshabitado. No reconocen estaciones del año y se rebelan tozudamente frente al otoño que anuncia que muy pronto las calles estarán regadas de hojas secas y amarillas.

¿Es acaso que el otoño ha cambiado de color y no es gris sino violeta?

martes, marzo 20, 2007

No eres invisible !!!!


Un grito se oye desde la profundidad de su garganta, tanto que no alcanza a ser escuchado. Su boca cansada susurra silencios, su cuerpo danza al ritmo del sosiego, sus ojos destellan una luz de aparente calma. Pero nada en él es calma. Una brisa pasa por su lado pero ni siquiera lo despeina. La quietud sólo es aparente al igual que su sonrisa.

En una banca transcurre su vida, entre maniceros, carteles que se alzan en medio de gritos encarcelados, lustrabotas, escolares, vendedores ambulantes, etc. Muchos se sientan allí a su lado a diario, pero extrañamente nadie lo ve.

Al anochecer toma su silencio y lo lleva a otro sitio. Desconozco su andar, lo desconozco como desconozco a ratos el andar de mis propios pies a ratos cansados y en otros con claros signos de desasosiego.

Mientros lo miro desde la banca del frente sin atreverme aún a hablarle, me reconozco en esos silencios y también en sus pies desnudos.

sábado, marzo 17, 2007

¿A dónde?


¿A dónde irán a parar las palabras que se escriben a diario, esas que se teclean, o que se murmuran entre dientes, o aquellas que no alcanzan a decirse, o las que se quedan en el aire, o aquellas que vuelan a otros lugares esperando respuestas que nunca llegan porque jamás fueron recibidas……y aquellas otras que si se dicen, pero que al parecer nunca fueron escuchadas?

viernes, marzo 16, 2007

El cambio horario...el día y la noche.....


Una tenue lluvia se posa bajo la triste silueta del ocaso. La luz del día pide crédito a la noche, pero la noche es ingrata y no repara en urgencias cotidianas. La noche esquiva los fantasmas que aparecen tras el crepúsculo.

El reloj hace su práctica habitual. Sólo dos veces en el año su rutina se ve interrumpida.
Comienzo a sacar los kilos de ropa almacenados en un cuerpo invernal y espero ansiosa el regalo navideño que regala una hora más de luz a mi rostro.

Tan distinto es lo que ocurre el segundo sábado de marzo de cada año. Ese día podría ser arrancado del calendario. El cambio horario no sólo hace que oscurezca más temprano, también anuncia la ausencia de sol y la proximidad del rocío manto de humedad en el rostro.

No sólo las nubes cargan el peso de la lluvia con la llegada del otoño, también unos pómulos sinuosos, simulando ser tierra estéril esperan la llegada de un crudo invierno.

Debiera pensarse que el invierno pasado me dejó inmune y que hoy ese cúmulo de hojas secas serviría de adorno a mis pies desde hoy vestidos, sin embargo, los pronósticos suelen ser errados cuando se hacen desde la razón.

miércoles, marzo 14, 2007

La rueda gira


La rueda gira vertiginosamente dejando un vestigio de acontecimientos vacíos, polvorientos y sin vida.

Desde la vereda del frente observo mientras soy atraída por seductoras notas musicales que me llevan de la mano hacia un viaje transitorio, pero feliz.

Un pequeño refugio en medio de la rueda que gira y gira sin la más mínima proximidad de una pausa.

Si el camino está lleno de curvas, pendientes y vallas, bien acogida es la música, capaz de traspasar la implacable línea del tiempo que presurosa va deshojando los meses del calendario impidiéndonos regresar a través de él hacia un tiempo próximo, a una herida que el tiempo ha transformado en defectuosas cicatrizaciones del olvido.

Mientras la rueda sigue tras su paso raudo, yo sigo empeñada en el sueño de un despertar en calma.

martes, febrero 27, 2007

Su manto ya no es abrigo sino llovizna


La humedad de la corteza con la hiel se transforma en surcos, el camino se vuelve pedregoso y sombrío, el susurro melodioso que tan pronto se acerca desaparece.

Su manto ya no es abrigo sino llovizna

sábado, febrero 03, 2007

El día y la noche


Una luz traviesa me revolotea en círculos, se cuela entre la brisa que susurra entre mi pelo. Sostengo impetuosamente los breves minutos que quedan del día, los invito a permanecer despiertos frente a la rebeldía de un cuerpo que desprecia el frío que trae consigo el comienzo de una larga noche.

Una llama que se prende y se extingue ante los balbuceantes mareos de una conciencia que no abandona las distancias, que aunque lejos, se anidan desde la porfía misma de un disfrazado candor.

Se retratan con obsesiva testarudez las imágenes del relámpago antes que oscurezca, dejando testimonio elocuente de arrebato y energía.

Cuando amanece, el retrato que subyace a la vigilia, traerá consigo la quietud perenne de la nostalgia.

domingo, diciembre 31, 2006


Suelen gustarnos los silencios cuando vienen acompañados de música y sueños, pero cuando estos viajeros llegan con unas maletas cargadas de equipaje, inmediatamente nos damos cuenta que su visita no será pasajera.

Llega el último día de este año silencioso, y lo hace lleno de preguntas, repasos, respuestas inesperadas, nostalgias, reencuentros, hallazgos, esperanza, temores, sueños, ansias, deseos, tristezas.

Ya no es sólo la mujer la que repasa su historia reciente; también lo hace la madre, la hija, la hermana, la tía, la trabajadora social,la profe, la niña, la adulta, la soñadora empedernida, la amante, la esposa, la amiga y también lo hace aquella mujer que solía exigirse más de la cuenta y que mira ese tiempo con displicencia, pero también con alegría.

Cada nuevo año me sorprende distinta, ya no sé si mejor ni peor, pero distinta.

El hallazgo más importante de este año 2006 y que puedo compartir sin sonrojar, es que he derribado tremendo mito en mi vida; y es que solía pensar y afirmar que mi sensibilidad me hacía una mujer frágil y descubrí en mi una mujer fuerte, capaz de sobreponerse a varias hecatombes internas y tempestades de viento y arena que me dejaron herida es verdad....pero viva.

Soporté el peso de mi compañía este invierno, la dualidad del día y la noche que traían las dos caras de una misma moneda. La realidad que se vive en el escenario y detrás de él, la risa y el llanto, la prisa y la calma y la convicción de que en ambos escenarios converge la intensidad de quien se siente viva y por sobre todo; MUJER.

Yo no creo en esa frase que dice “año nuevo, vida nueva”, eso que el año 2006 me hizo feliz y lo que me entristeció sigue estando presente en este nuevo año que se inicia, así que al diablo con eso de “año nuevo....” la vida se construye todos los días y se hace en función de los aciertos y los errores cometidos, los que no se descubren de la noche a la mañana, pero los que en mi caso al menos se han hecho acompañar de silencios prolongados, profundas conversaciones introspectivas, muchas sesiones de humedad en el rostro, música para el alma, imágenes capaces de reflejar las sensaciones vividas, pájaros nocturnos dispuestos a presenciar la transformación de la alondra que entra en el túnel vestida de día y sale con su traje gris noche.

Yo no sé si la llegada de un nuevo año sea motivo de celebración, pero como no soy ermitaña y tengo gente que si desea celebrar el inicio de este nuevo año....allí estaré.

domingo, diciembre 17, 2006

Me sacude la indiferencia


Me detuve un instante a observar aquella mujer que deambulaba como si la vida misma se escurriera entre sus pasos. Su rostro desencajado me paralizó por un segundo. De pronto vi desprenderse entre sus ropas decenas de niñas pequeñas de diferentes edades que caían agonizantes y desaparecían al estrellarse contra el suelo.

A medida que esto ocurría su rostro iba llenándose de arrugas y su mirada iba perdiendo brillo hasta volverse gris. Mientras yo permanecía atónita mirando este espectáculo la gente pasaba por su lado sin verla.

La indiferencia en vez de paralizarme me sacudió. Me saqué la manta y me ofrecí para ayudarla. Me miró y dijo –este mundo no está hecho para niñas-mujeres, se castiga la indefinición-.

Pasaron los años, y la imagen de esa niña-mujer-anciana aún sacude mi conciencia.

sábado, diciembre 09, 2006

Capítulo XII de XII


Los sonidos parecían ecos en un cuerpo lleno de añoranzas. Imposible que el llanto no vaciara los dolores añejos. Descendieron de aquella estación del pasado los recuerdos acompañados de nostalgia. El reencuentro con la vida suele anunciar la proximidad de la muerte.

El pasado se escabulle una vez más, una puerta se cierra dejando una estela de mensajes inconclusos. El silencio obliga a callar. Huele a tierra mojada la corteza de este árbol. Con la esperanza fracturada decide borrar sus huellas. La calle desconoce al fantasma que la habita y mientras tanto, en algún lugar alguien escribe el último capítulo de un libro esperando que un humanizado lector desnude una a una sus sugerentes hojas.

viernes, diciembre 08, 2006

Atrapada por el insomnio y sus secuaces


Cuando los pensamientos irrumpen como cascadas en medio de la noche no hay forma de detenerlos y ahí quedamos, como una lámpara prendida en la conciencia misma. A ratos intentamos usar el viejo truco de contar ovejas, pero nada resulta. Vuelven presurosas las inoportunas cavilaciones.

En medio de la nada se decide dialogar con aquellas confesiones que alteran nuestros sueños, intentado comprender porque prefieren la noche y no el día para dar rienda suelta a ese monólogo berborreico del que es objeto el pensamiento.

Se suele descubrir que han elegido la noche dado que durante el día no le prestamos atención a la conciencia y actuamos y dirigimos nuestros pasos sin escuchar muchas veces los sabios consejos del “pepe grillo” al que damos manotazos e intentamos pisar mientras caminamos a riesgo de acabar con su inagotable vida.

Ya no sé si es mi amigo este entrometido.